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martes, 11 de diciembre de 2012

Querido Santa Nazareno


Llegó esa época del año en la que muchos jugamos a ser niños otra vez. Andamos de fiesta en fiesta, celebrando y despidiendo al año que pasó. Muchos adultos hacemos nuestras cartas de Navidad, aunque sean mentales, y por esto he querido compartir con ustedes mis deseos al Santa Claus, Niño Dios, Papá Noel, o como quieran llamarle, de los árbitros.

“Querido Santa Nazareno, quiero platicarte que este año me porté muy bien, bueno, depende desde qué ángulo lo veas. Algunos muchos te dirán que fui muy mala onda con ellos, que los peleé todo el año y que escribía cosas feas de ellos. Muchos más, en cambio, te podrán contar que se divirtieron con mis textos, que se informaron y que tuvieron un punto de vista diferente de los menesteres arbitrales en México y el mundo. Yo digo que la verdad sí me merezco que me concedas algunos deseos, ojalá me puedas ayudar.

1.- A pesar de que lo he escrito muchas veces, tantas que ya parezco disco rayado, no te pido que Rafael Mancilla deje la Comisión de Arbitraje, me puedo conformar con que se haga de unos buenos asesores, Y LES HAGA CASO.

2.- Ya entrados en el tema de los asesores, aquí sí voy a seguir de necio, y me encantaría que alguna verdadera gloria arbitral mundial viniera a dar unos buenos consejos. Larrionda, Elizondo, Collina o Merk pueden ser una buena opción. Y no nos olvidemos de los nuestros, dale una pizca de humildad a los de la Comisión y que busquen ayuda en Codesal o Archundia.

3.- Uno de mis grandes deseos es ver más árbitros mexicanos de calidad. No podemos estar a expensas de que Marco, Roberto o Chacón carguen con todo, porque al final se descuidan y el nivel baja. Cuida a Paul Delgadillo de las lesiones, no permitas que se le suba a Toño Pérez Durán, consolida a Peñaloza y dale regularidad a Erim, eso estaría de lujo.

4.- En mis deseos globales, te pediría que el primer paso al uso de la tecnología sea exitoso. Que los sistemas de la línea de gol convenzan a la FIFA y al International Board para que traten de adoptar otros elementos de ayuda.

5.- Y para mí, te pediría el uniforme nuevo que están utilizando los árbitros de Champions League. ¡Está de lujo!

Gracias Querido Santa Nazareno por leerme y porque sé que eres tan bueno que me concederás todo, aunque si no lo haces, no importa, yo sé que estás ocupado también con las cartas de todos los demás niños árbitros del mundo, que seguro te están pidiendo deseos más difíciles de conseguir, como mejorar su criterio, dejar la grilla interna, grandes dosis de humildad y otros regalitos.”

Estimados lectores, la próxima vez que no leamos en algunas pocas semanas, será muy pronto para saber si Santa me concedió mis deseos, pero tengan la certeza de que si no lo hace, se lo haré saber el próximo año. ¡Felices Fiestas!

martes, 4 de diciembre de 2012

Propuesta para clasificar árbitros


Han terminado los dos torneos estelares de la Liga mX, con los campeonatos obtenidos por La Piedad y Tijuana, que nuevamente se han visto manchados por decisiones arbitrales, en medida superlativa por lo que sucedió en el Juan N. López de La Piedad. La definición del campeón del Apertura 2012 en la Liga de Ascenso tuvo tintes dramáticos, por la avergonzante actuación de Carlos Martínez Soto, al entregar uno de los peores trabajos de la historia en fases definitorias de los que tengamos memoria.

Hace unos torneos esto no sucedía, ya que eran árbitros de Primera División los que dirigían estos encuentros, pero una nueva política de la Comisión cambió esto, para que fueran árbitros de la categoría los que actuaran. Ha demostrado ser una postura equivocada, que se debe revisar inmediatamente.

Francisco Chacón y su equipo tuvieron un poco más de fortuna en Toluca, aunque queda la mancha a la actuación del guanajuatense por no sancionar la falta de Gandolfi sobre Sinha con tarjeta roja; vaya, ni la infracción señaló. Aunque es una decisión muy importante, jugar con un hombre de más o de menos ha dejado de ser tan trascendente por los nuevos sistemas de juego, así que no es un motivo por el cual se pueda decir que Tijuana fue campeón sin merecerlo. La nota sobresaliente se la lleva Salvador Rodríguez Gorrocino, árbitro asistente número dos, que juzga perfectamente las dos jugadas de los goles visitantes, en las que se pedía fuera de juego que nunca existe.

Con respecto a la Liga de Ascenso, la Comisión que pretende dirigir Rafael Mancilla debe considerar seriamente unos cambios en su clasificación de los árbitros. La gran mayoría de los países del mundo no distingue de manera tajante entre sus árbitros de Primera y Segunda, y es común ver árbitros con gafete de FIFA dirigir encuentros de categorías secundarias, y de la misma manera, novatos que eventualmente reciben oportunidades de arbitrar en las ligas principales de sus países.

Propongo que en México se debería de adoptar una clasificación flexible, en la que los árbitros destacados del Ascenso sean promovidos a la Primera División, pero sin dejar de ser elegibles para la categoría inferior. De esta manera, sus procesos de incorporación al máximo circuito serían más estructurados, menos vertiginosos y podrían llevar la experiencia adquirida con los “grandes”, al momento de dirigir a “los de abajo”.

Para ser más claros, un árbitro que ha sido premiado con la categoría de Primera División, debería permanecer elegible para el Ascenso al menos durante cuatro torneos, es decir dos años, y apoyar en partidos importantes de la campaña regular y en juegos de Liguilla.

Las últimas promociones de silbantes han sido otorgadas a Arturo Ramos Palazuelos, Óscar Macías Romo, Luis Enrique Santander y Víctor Bisguerra Mendiola, que de una manera mucho más efectiva hubieran podido resolver los juegos de esta Final que dejó un campeón de Ascenso con una gran mancha. También se podrían elegir árbitros que hayan demostrado un nivel regular en Primera, pero que podrían dirigir con mayor decoro en Segunda, como Miguel Ángel Ayala, Miguel Chacón, Fernando Guerrero y hasta Miguel Ortega. De Voldemort Zanjuampa ni hablamos, porque ni en Tercera lo haría bien.

La brecha del nivel futbolístico entre Primera División y Ascenso se ha estrechado. Muchos equipos buscan la categoría principal con planteles muy bien armados, con entrenadores de experiencia y mejores presupuestos que hace algunos años. Aunque el nivel técnico de los jugadores sigue un pasito abajo, la dificultad de un partido de la extinta Primera A es prácticamente igual al de la Primera División. Por otro lado, el nivel técnico, de experiencia y capacitación de los árbitros del Ascenso, es notablemente inferior al de sus colegas de la planta alta, y no es apto, en una buena cantidad de ocasiones, a la exigencia de la categoría que ostentan.

Si Rafael Mancilla y su Comisión se mantienen en la postura de separar árbitros de las categorías principales, seguirán sucediendo episodios tan penosos como los de Jorge Adán Tonix (caso Cuauhtémoc Blanco), Mauricio Martínez (batalla campal Tecos-Dorados) y Carlos Martínez (Final de Vuelta). La solución lógica, de sentido común, es ampliar la baraja y permitir que los silbantes de Segunda tengan refuerzos de Primera para los juegos más complicados. No se trata de frenar carreras de los que aspiran a lo máximo, pero durante este torneo se demostró que dejarlos a la buena de Dios, provoca que esas mismas carreras se acaben de golpe por una mala dirección de los miembros de la Comisión.

Otra vez, se habla más de arbitraje que de los campeones. La Piedad y Dorados fueron salvajamente perjudicados por el arbitraje en la Vuelta, ya que para ambos lados hubo decisiones trascendentes que cambiaron el rumbo del juego.

Nuevamente, aunque sin la menor esperanza de que nadie haga nada, pido que Rafael Mancilla demuestre un poco de dignidad y haga algo verdaderamente trascendente por el futbol mexicano: Que renuncie, y deje que alguien que sepa intente rescatar del abismo a nuestro vilipendiado arbitraje, o por lo menos que se rodee de personas con capacidad para instruir y capacitar, no como los González, los Trejo o los Gasso.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Los mejores cuatro


En esta Liguilla del primer torneo de la Liga mX, hay una coincidencia muy agradable entre equipos y árbitros: Los mejores cuatro están en la lucha por el máximo logro. Hablando de los equipos, no es solamente por su posición en la tabla, sino que también son los que mayores argumentos futbolísticos expusieron en la temporada regular y los cuartos de final. Con los árbitros es menos complicado clasificarlos, ya que tres de ellos, Rodríguez, García y Chacón, han demostrado ser los mejores desde hace ya algunos años. El cuarto en discordia normalmente ha sido uno diferente; el torneo anterior fue Erim Ramírez, antes de él, Paul Delgadillo se unía al póquer de ases, y en este Apertura 2012 tocó la distinción al chico maravilla, Antonio Pérez Durán.

Hay algunas similitudes entre los cuatro árbitros y los equipos. Está el ordenado, cadencioso, efectivo y discreto; el espectacular, agresivo y alegre; el que viene en gran ascenso desde su aparición en Primera División hace poco, y el polémico, el que está en boca de todos e igual de peligroso y candidato serio al título.

El orden de los árbitros en un escalafón no necesariamente sería proporcional al de los equipos. En el último párrafo confirmo qué árbitro coincide con cada equipo, pero espero que antes de llegar a eso lo puedan intuir.

¿Quién va a ganar la carrera hasta la Final? Seguramente será el que mejor trabaje en su juego de semifinales, aunque no es regla, especialmente con los designios misteriosos de la Comisión de Arbitraje. La lógica indica que el boleto se lo pelean entre los tres FIFA, dejando a Toño Pérez atrás, aunque todo puede pasar.

Existe la posibilidad de que Marco Rodríguez tenga que ausentarse de México en la lucha por el título por su participación en el Mundial de Clubes, aunque habrá que confirmar su itinerario. Si se da el caso, y no hay sorpresas en las semifinales, Chacón y García estarán en los dos juegos finales. Haciendo una comparación, si cabe, entre los favoritos al título entre los equipos, Toluca y León serían los finalistas, que coincide con lo escrito al principio de este párrafo con respecto a los silbantes.

Los juegos de ida los dirigen Pérez Durán (América-Toluca) y Paco Chacón (León-Tijuana). Doy por hecho que Marco y Roberto van a las vueltas, porque no hay de otra. García debería dirigir en Toluca en domingo al mediodía para evitar una vuelta consecutiva a Tijuana, lo que deja a Chiquimarco en la frontera para el duelo entre canes y felinos. Son designaciones lógicas, en el papel acertadas, y con menor riesgo en el margen de error. Lo único ilógico de todo esto es que Pérez Durán no haya sido considerado para portar gafete internacional en 2013, y sí se lo hayan entregado a Jorge Rojas, pero eso es harina de otro costal.

La respuesta a qué árbitro “emparento” con qué equipo es la siguiente: Roberto García Orozco con Toluca, por su sobriedad, experiencia y efectividad; Jorge Pérez Durán con Tijuana, por su rápido crecimiento y adaptación a la máxima categoría en poco tiempo; Francisco Chacón con León, porque disfruta el juego, se entrega y es el árbitro que más sonríe en la Primera División, y Marco Rodríguez, el polémico, el poderoso y más famoso, no podría ser otro que el América. Estos cuatro se juegan el pase a la final, al igual que los equipos. Con la esperanza de que haya justicia deportiva, esperamos unas semifinales espectaculares y bien dirigidas.

martes, 13 de noviembre de 2012

Ahora son 13 para la Liguilla


Dice el dicho que a las mujeres no hay que entenderlas; simplemente amarlas. A la Comisión de Arbitraje de México le podríamos hacer una pequeña modificación que dijera así: “A la Comisión no hay que entenderla, simplemente odiarla”.

La perorata de que Rafael Mancilla y su lista de secuaces, que cada vez se hace más grande, trabajan de manera misteriosa me está llegando a cansar incluso a mí que tanto la utilizo, pero es que no hay manera de comprender las decisiones que se toman en las oficinas de Avenida del Imán, en el antiguo Centro de Capacitación.

La lista de 13 árbitros que están contemplados para la Liguilla se sale de todo raciocinio. Hace no muchos años, en los tiempos que el arbitraje en México era mucho menos caótico que ahora, al igual que los equipos, sólo ocho silbantes se colaban a las finales.

La división era muy simple, ya que los mejores cuatro se iban directo a las vueltas de cuartos de final, y los restantes a las idas. De esos juegos, los mejores cuatro avanzaban de ronda, y así sucesivamente hasta la Final. ¡Qué tiempos aquéllos!

El torneo pasado, se utilizaron 12 árbitros en las instancias finales. Cuatro de esos 12, sólo actuaron como cuartos árbitros. Los otros ocho se pelearon los avances de ronda, pero como todo el asunto estaba amañado para que Mauricio Morales y Roberto García dirigieran la Final, todo lo demás fue una pequeña farsa.

No contentos con premiar a cuatro árbitros del montón para que siguieran cobrando como edecanes de lujo, en este Apertura 2012 se añadió uno más a la lista. Así, ya ni las matemáticas salen y el “sistema de competencia” se vuelve todavía más ridículo que el de los equipos para calificar. La baraja arbitral es de 20 elementos, de los cuales avanzó a la Liguilla casi el 70 por ciento. 13 de 20 es una verdadera vacilada.

¿Qué esperamos en esta Liguilla? Pues lo mismo de todo el torneo. Penales no sancionados que sí eran; penales marcados que nuca fueron; patadas de tarjeta roja dejadas en amarilla; reclamos e insultos de jugadores y técnicos sin castigo, más la larga lista de etcéteras que vimos en las 17 fechas del torneo regular.

En este cierre de campeonato no se vislumbra un silbante que haya destacado del resto. Marco Rodríguez hizo una mejor segunda parte de torneo, pero sigue por debajo de su nivel. Roberto García y Francisco Chacón no están a la altura de su estatus ganado últimamente, y del resto tampoco hay mucho más de qué hablar. Tal vez Miguel Ángel Flores sea el que en mejor momento esté, pero su nombre no pesa nada en la Comisión.

Erim Ramírez, futuro FIFA, se vino abajo; Peñaloza, Fabricio Morales y Arellano, los otros internacionales, dan dos de cal por media de arena, y entre los nacionales con mayor futuro, está Toño Pérez Durán, aunque la inexperiencia juega en su contra. Ayala, Santander, Macías y Fernando Guerrero, que dirigió lesionado el Cruz Azul-Monterrey, calentarán la banca seguramente, sin mayores pretensiones más que cobrar un poco más para completar el aguinaldo.

La estructura arbitral mexicana está a punto de tocar el fondo del mar. Una mala Liguilla, como la que se espera, podría ser el punto en el que se consuma este destino que todos vemos, salvo sus dirigentes, así que, visto desde una perspectiva positiva, a partir de enero debería levantar. Por lo pronto, a rogar para que el campeón de este primer torneo de Liga mX sea justo, sin un escándalo arbitral de por medio.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El momento justo del adiós


Una de las preguntas más difíciles de contestarse uno mismo, es cuándo retirarse de su actividad preferida o primordial. Como en todo tipo de decisión trascendente de vida, hay varias opciones. No es lo mismo retirarse del mundo laboral que consideramos normal, que dejar una actividad deportiva, o en este caso que vamos a tratar, del arbitraje, del que Mauricio Morales puso punto final a su carrera dentro de las canchas.

En el caso de los árbitros de futbol, hay un momento que marca su retiro, quieran o no; estén en condiciones físicas aptas o no; hayan sido los mejores de la historia de su país o uno más del montón, y ese momento llega el año en que cumplen 45. A esa edad, FIFA les quita la elegibilidad para portar el gafete internacional, y por lo menos en el caso de México, es el momento de ponerle fin a la carrera. Otros países, como Inglaterra, permiten a sus silbantes mantenerse hasta que el físico se los impida.

Son pocos los privilegiados que pueden hacer “toda la ruta”. Aunque también existen los casos en que las circunstancias permiten a un árbitro seguir activo en su año 45, pese a ya no estar en condiciones óptimas. Y éste fue el caso de Mauricio Morales Ovalle.

Las bondades de una Comisión de Arbitraje que funciona de maneras misteriosas en México, le permitió a Morales tener una muy notoria e inmerecida “Gira del Adiós” en el Clausura 2012. Arbitró todas las jornadas prácticamente, todos los Clásicos importantes, y pese a tener actuaciones bastante cuestionables antes y durante de la Liguilla, se coló hasta la Final.

Para un árbitro que había tenido pocas oportunidades importantes a escala internacional, una Final de campeonato local era el marco perfecto para colgar el silbato en lo más alto. Merecida o no, la vitrina de un juego por el título, en este caso el de ida, es el sueño de muchos árbitros. Recientemente, Armando Archundia, y algunos años antes, Eduardo Brizio, dijeron adiós en juegos grandes. Armando también tuvo su gira de despedida después de regresar de Sudáfrica, lo hizo ya en declive de su nivel arbitral, pero no tan notorio como el de Morales. El de Lalo Brizio ha sido tal vez el último retiro digno del arbitraje mexicano, en el que también enrollaron la bandera por última vez Miguel Ramos Rizo y Alfonso Alcalá.

Mauricio Morales tuvo la gran oportunidad de irse a lo grande de la liga mexicana, pero pudo más la ambición, el temor, la nostalgia o qué sé yo, para estirar el tiempo al máximo. Los estragos en su cuerpo de la edad y su capacidad arbitral en franco descenso, lo obligaron a tener su último partido oficial en un deslucido juego de fase regular, que nadie recordará, al contrario de como hubiese sucedido con el Monterrey vs Santos del pasado verano.

Hay ejemplos de grandes árbitros que no esperaron a cumplir 45 años para salir por la puerta grande. Edgardo Codesal se retiró tras la Final de Italia 1990, apenas con 39 años, pues según él mismo declaró, después de un Mundial no hay mucho más qué hacer. Incluso, el mismo Codesal pensó que Inglaterra vs Camerún de los Cuartos de Final había sido su último partido, y aún tengo grabado en la memoria su gesto de alegría y satisfacción, cuando silbó el final de ese gran juego. La vida le tenía preparada una recompensa con la Final de ese Mundial.

Horacio Elizondo, el argentino que dirigió la Final de Alemania 2006, es otro que puede presumir un retiro espectacular, en lo más alto del mundo arbitral global. Aún le quedaban 2 años como internacional, pero decidió mantener la imagen del árbitro de hierro que expulsó a Zidane sin contemplaciones y además fue el que abrió y cerró ese Mundial en tierras germanas.

No se trata de comparar a Morales con Codesal y Elizondo, pero sí la manera, independientemente si fue una Final de Mundial o de campeonato nacional, en la que unos optaron por dejar el arbitraje en la cúspide, y otro en la olvidable fecha 13 del Torneo de Apertura 2012.

Dejar el arbitraje significa un duro golpe para quien lo recibe. Ya sea a los 45 años o a los 29; en Segunda División o como árbitro FIFA; en una Final o en un juego de fase regular, colgar el silbato es muy difícil. No más viajes, no más atención de todos, no más glamour ni fama. El poder se esfuma y los reflectores se apagan.

Para los que tuvieron la oportunidad de decidir cómo y cuándo, hacerlo mal debe ser una carga difícil de llevar. Morales tendrá un último juego internacional, dirigiendo a España en Panamá. Es un marco más que digno, con el mejor equipo del mundo, pero en las estadísticas que se consultarán en 10 ó 20 años, su retiro oficial en México habrá sido en un Cruz Azul-Querétaro de fase regular, y no en un Monterrey-Santos de la Final. Hay una gran diferencia.

martes, 30 de octubre de 2012

Las malditas manos


Una de las evoluciones más complejas que han tenido las Reglas de Juego en los últimos años, ha sido la que habla sobre la deliberación de utilizar la mano (en este caso, toda la extremidad superior) para jugar el balón de manera ilícita.

Antes, si el balón tocaba cualquier parte de la “mano” de un jugador, que no fuera el arquero en su propia área penal, se sancionaba como falta. No importaba si era sin querer queriendo, por un rebote, si caía encima del esférico, o si incluso, como hizo Roberto Baggio en Francia 1998, el balón era pateado deliberadamente hacia la mano del contrario. De hecho, a raíz de esa jugada fue que el Internacional Board inició con este proceso de modificar el criterio para sancionar la deliberación, y no el hecho en sí.

Deliberación significa, estrictamente, “consideración o reflexión sobre un asunto antes de tomar una decisión sobre él” (wordreference.com). Me hubiese gustado tomar la definición de la Real Academia de la Lengua Española, pero como publica en su sitio solamente “acción y efecto de deliberar”, nos vamos a quedar en las mismas.

Aplicado al uso de las manos en el futbol, la deliberación significa algo así como colocar la mano o el brazo en un espacio que eventualmente podría interponerse en el viaje del balón. Esto no lo convierte en intencional, que es más claro de entender. Intencional es hacerlo con el fin exclusivo de jugar el balón con la mano para obtener una ventaja; deliberado es colocar el cuerpo de una manera tal, de que la posibilidad de impedir el paso del esférico aumente. La intencionalidad se produce una vez que conocemos la trayectoria del balón, mientras que la deliberación sucede antes.

¿A qué viene toda esta diatriba de la definición de la palabra deliberación y sus implicaciones futboleras? Pues a lo que sucedió el sábado en Monterrey, en el juego entre Rayados y Santos.

Erim Ramírez, el futuro árbitro FIFA, tuvo dos jugadas muy similares en el área de Santos, una en cada tiempo. Son las típicas acciones en que el defensor hace su cobertura en el extremo para evitar un centro al área, que detiene con la mano.

En la primera, Felipe Baloy barre desesperado ante el arribo del delantero rayado; a pesar de irse deslizando en el suelo, de manera deliberada, levanta el brazo derecho para ocupar un espacio mayor que impida el paso del balón. Logra detener el viaje del esférico con el codo, pero el árbitro interpretó la jugada como lícita, haciendo la seña clara de que el balón fue a la mano sin intención ni deliberación. Espantosa X para Erim.

La segunda acción tiene algunas diferencias con la de Baloy. Primero, el defensor santista está de pie, corriendo hacia su línea de meta. Segundo, el brazo que estira es el izquierdo, y lo hace por detrás de su espalda. El resultado es el mismo. Desvía el centro con la mano, y nuevamente Ramírez avala la acción, e incluso señala hacia la otra área para dar a entender que está juzgando igual que en el primer tiempo. En ese sentido está bien que unifique sus criterios, aunque sean equivocados. Al menos, el primero de manera flagrante, y el segundo muy discutible.

Para fortuna de todos los involucrados en el juego, el marcador favoreció a Monterrey por 3 a 2, pero adentrándonos en el bizarro mundo de los hubiera, un empate del visitante, o hasta el triunfo, se hubiese convertido en un escándalo arbitral. Sólo quedó en anécdota, y en una probable banca para el silbante tapatío.

Los que hemos estado en una cancha de futbol con el silbato en la mano, y también debería ser bastante lógico para los que no, sabemos que no es lo mismo ver las jugadas a nivel de cancha, con obstáculos (otros jugadores), que verlas desde una perspectiva televisada en un ángulo descendente, o con planos que no correspondan a la ubicación de un árbitro o sus asistentes. Sirva esto en descargo del equipo arbitral, que tiene una sola toma y sin repetición.

La solución no es fácil para este tema en particular. La mejor manera de ser más acertados, es con mucha capacitación; horas y horas de video para cubrir todas las posibilidades, pero ni así se garantiza la ausencia de polémica y marcaciones incorrectas. Y con la calidad de los instructores mexicanos, menos.

Lo que sí considero es que no se debe volver a marcar todas las manos como falta, sin importar las circunstancias. De esa manera se producirían más injusticias, que con los errores arbitrales por una mala aplicación del criterio.

martes, 23 de octubre de 2012

Carta al Presidente de la Comisión


Antes de empezar, quiero aclarar que el título original sería “Carta a Rafael Mancilla”, pero luego me dio la impresión que nadie la iba a leer, porque ese nombre no dice nada. Si el Presidente de la Comisión de Arbitraje fuera uno de los ilustres señores de antes, no habría problema, como Arriaga, Garza y Ochoa, Codesal, Yamasaki o hasta Marrufo. Bueno, Aarón Padilla era bien reconocido como “jefe” de los silbantes, pero este señor Mancilla tiene un nivel de impacto tan pobre, que se vendrían abajo las entradas al texto. Dicho lo anterior, comenzamos con la epístola.

“Ahora sí, como nunca antes en la historia del arbitraje mexicano, estamos al borde de un abismo infinito. Esa misma historia, que incluye en sus nombres más ilustres los de grandes glorias del silbato, está a punto de encontrar en ti, Rafa, al hombre que acabó de una vez por todas con la institución arbitral mexicana. Quisiera dirigirme a tu persona de una manera más formal, pero desde tus tiempos anteriores como administrador de la Comisión, en un puesto de alta jerarquía, no te ganaste esa distinción de tus subordinados (léase los árbitros, que se refieren a ti como Rafa), no encuentro un motivo por el que el nuevo nombramiento que recibiste, te haga merecedor de facto que se te hable de Usted.

Tu absoluta falta de capacidad en menesteres arbitrales, junto con la de tus asesores más cercanos e influyentes, ha terminado con la carrera de dos árbitros de Ascenso en apenas dos semanas. Parece que no tuvieras la más remota idea de quién es Cuauhtémoc Blanco, y lo que es capaz de hacer con un árbitro sin pantalones, como la gran mayoría de los que representas.

Primero fue Jorge Adán Tonix, al que en un acto de absoluta falta de respeto por las ilusiones y objetivos de un joven silbante, lo mandaste al matadero de Neza. Recuerda que la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre. Sigo sin entender, cómo fue que aprobaste la designación para ese juego. La humillación que recibió por parte de Blanco, aunada a su propia humillación por la cobardía para expulsarlo, son motivos suficientes para saber que su carrera ha terminado. Pero quiero aclararte que no creo que sea sólo cobardía la de Adán, sino que tus instructores, encabezados por Carlos y Gonzalo González, no les transmiten ese valor que deben tener en el terreno. Las instrucciones son claras, no se metan en problemas, aguanten todo, mancillen su dignidad, y a menos que ya sea absolutamente imposible soportar al jugador, expulsen.

Los árbitros lo interpretan como una orden de no expulsar a toda costa, porque piensan que así se ganarán la siguiente designación, el salario completo por una buena calificación y el favor de los jefes, que no reciben problemas de sus partidos. Maldita mentalidad que le inculcas a los árbitros.

Y si lo de Tonix fue una desgracia, lo de Mauricio Martínez el viernes pasado en Zapopan, debe ser el motivo por el que empieces seriamente a considerar si eres apto para este puesto, o para cualquier otro dentro del futbol profesional de México.

Desde el pasado viernes en la mañana, manifesté vía twitter que se avecinaba un escándalo arbitral en Zapopan. Ni en mis pesadillas más macabras hubiera imaginado lo que verdaderamente pasó, pero era evidente que el arbitraje sería malo. Mandar a un árbitro con 9 partidos en la categoría a dirigirle al segundo y cuarto de la tabla, con Blanco en la cancha, era una apuesta que sabían iban a perder. Y la perdieron Rafa, por goleada.

Ya verdaderamente no importa qué sucedió en la cancha antes de la bronca, durante y después. Ya todos lo hemos visto hasta el cansancio. Tu absurda sumisión y la de tus jueces, a los designios del Comisario todopoderoso, que a su vez es movido directamente por el titiritero mayor (Decio de María), es una burla monumental a las facultades del árbitro, tal como lo establecen las Sagradas Reglas de Juego (sí, con mayúsucula, para ver si entiendes el sacrilegio que cometes al permitir que sean pisoteadas).

Cualquier árbitro con un dedo de frente, con capacidad para pensar por sí mismo, con conocimiento del reglamento y libertad de sus dirigentes para ejercer su autoridad, hubiera terminado el juego de inmediato. Ahora parece que ya no es facultad del silbante determinar la suspensión del juego si Decio no está de acuerdo. ¿Es cierto eso Rafa? ¿Te prestas a destruir la Regla de esa manera? ¿Es tan bueno el sueldo y el poder que tienes para soportar este tipo de humillaciones? Tengo la impresión que esto que te pregunto es ocioso, porque para sentirlo, tendrías que haber sido árbitro, aunque sea de llano, pero no lo fuiste y no tienes ni idea de lo que te estoy hablando.

Evidentemente Mauricio Martínez no se recuperará jamás de este partido. Al igual que Tonix, podrá seguir algunos torneos más, no lo sé, depende mucho de qué tanto estén en la venia de los González (Carlos y Gonzalo), pero sus aspiraciones han terminado. Lo que les han hecho pasar, no se olvida. Uno no se recupera de algo así, y lo puedo afirmar porque tus dos árbitros no van a desarrollar la mentalidad y valor para salir de ésta, ya que fue su propia indecisión y cobardía, promovida por tus instructores, la que los metió en este lío.

Si en algo has aprendido a apreciar el arbitraje; si le tienes cariño o algún sentimiento positivo a tus silbantes, vete ya. En ocasiones como ésta se requiere más valor y determinación para aceptar el fracaso, que para continuar buscando el éxito, que no creo que alcances nunca. Si quieres dejar algún legado, pon TÚ la muestra de dignidad. Si no la tienes, no esperes que los demás la muestren.”