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miércoles, 10 de agosto de 2011

Lo mismo de siempre

Es muy complicado escribir una colaboración cada semana, con el afán de proponer, criticar con sentido y bases, cuando cada jornada vemos arbitrajes desastrosos, árbitros sin carácter ni personalidad y dirigentes que insisten en destruir lo que alguna vez fue nuestro más grande orgullo futbolístico: Los árbitros . Especialmente, cuando Antony Sanjuampa se merecería una tesis de cómo NO ser árbitro de Primera División, pero me mantengo en la postura de no hacerles perder su tiempo, ni el mío, dedicándole espacio a esta desgracia del arbitraje. Se me olvidaba, este individuo fue el pitador(no se merece el título de árbitro) del juego entre Toluca y Atlas.
Además del individuo mencionado en el párrafo anterior, los errores más graves los cometió Ricardo Arellano en el juego entre Gallos y Tuzos. Y no por el penal marcado de último minuto que significó el triunfo del Querétaro, sino por la complacencia al dejar de sancionar entradas criminales que merecían tarjeta roja, como la de Franco Niell de los Gallos, que por poco se convierte en una desgracia que le pudo causar una grave fractura al jugador hidalguense. También se guardó otro tiro penal a favor de Pachuca, cuando López Mondragón cometió una mano grosera en el área, además en las narices de Camargo, nuestro asistente frustrado que anhela seguir dirigiendo, pero que inexplicablemente no quiso marcar, porque si es capaz de señalar jugadas que ni ve bien, ahora la que tenía de frente sin que le taparan, era una oportunidad que su protagonismo no podía dejar escapar… pero lo hizo.
Del tiro penal al final, en el que el defensor visitante abraza como en Navidad al atacante local, no hay duda, aunque también es cierto que Michel Vázquez (Gallos) tenía sujetado de una manera más discreta a un defensor. La regla dice que a faltas simultáneas, de jugadores de diferentes equipos, se detiene el juego y se reanuda con balón neutral en el lugar donde se encuentra el balón, pero no hay manera de pedirle peras a los olmos. Ya el hecho de marcar un penal en tiro de esquina es un gran avance, son pocos los que se animan.
En un caso en el que estoy en desacuerdo con los comentaristas de la televisión, es el de Paul Delgadillo. Es cierto que su nivel viene en franco descenso, parece que se conformó con haber dirigido una final hace ya más de 5 torneos, y un partido más en el pasado Mundial Sub17, pero destazarlo por el penal marcado contra Tijuana en su visita a Torreón, en el que un defensor visitante carga flagrantemente por la espalda a Darwin Quintero, se me hace ya una postura de ataque personal de los comentaristas de la televisora que se dice líder mundial en deportes. El hecho de que Charles Darwin Región IV no haya caído al suelo y quedádose ahí después del empellón, no significa que no se haya cometido una falta.
Y hablando de penales, el árbitro Markus Strombergsson (sueco, de dónde más), le regaló el pase a Argentina a los cuartos de final del Mundial Sub20 con un par de tiros fatales, uno absolutamente inexistente, y el segundo muy dudoso, por decir lo menos. La víctima fue Egipto, que había hecho un gran Mundial y ahora se regresa al Sahara con las manos vacías, porque el sueco se llevó todo. El protagonista argentino de ambas jugadas fue el delantero Luque, que debería ser suspendido por FIFA al violar groseramente el precepto de Juego Limpio, insisto, especialmente en el primer penal, en el que él mismo se golpea el tobillo derecho con el pie izquierdo y después cae fulminado para que el silbante se lo engullera todito.
Y ya que estamos entrados en el tema del Mundial, al Tri le tocó la mala fortuna, en principio, de tener arbitraje brasileño en su juego contra Camerún. Wilson Seneme fue el encargado de dirigir las acciones. Y decimos que fue mala fortuna, porque la capacidad arbitral brasileña es inversamente proporcional a la capacidad futbolística de sus jugadores. Aunque al final del juego, la labor arbitral no influyó en contra de ningún equipo y el equipo mexicano logró su calificación por méritos propios.
El próximo fin de semana puede traer novedades, o no salir de pan con lo mismo. Los dos escenarios serían los siguientes: Que en el futbol mexicano los silbantes tengan una jornada decorosa, con marcaciones interesantes que valgan la pena analizar y explicar, y que en Colombia, el partido entre los locales y el Tri tenga un arbitraje neutral, sin influencias; o que los del silbato nos regalen una semana más de tibieza, localismo, cobardía y demás linduras que nos muestran cada 7 días.
TA S

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